miércoles, 11 de marzo de 2026

29 de abril, 2025

He perdido el sueño en más de una ocasión. Repito. Se repiten las conductas. Me entristece. Vuelve a Ocurrir. Conducirme hasta morir de sueño y jamás dormir porque no hay vida antes de la madrugada. Se repite. Frecuente escenario de alegría y sombra; dolor de cabeza. Repito, hasta el día de mi muerte.

martes, 23 de diciembre de 2025

astillas

SER ELLOS
la cascada erosionó la piedra de mi cráneo hasta darle forma de grito
de golpe en la mesa
si me provocan 
se me ven las costuras; 
el hilo madre que ha determinado mis movimientos desde la primera infancia.

MADRE
se me ve mi Madre.
se me ve la piel porosa 
                          [de mi Madre]
y la saliva del charchazo
y los mocos y la sangre
y la zanahoria es una pila 
de vómito en el suelo
"¡paff!"
hilo rojo se destila
en un cuenco blanco
yo no fui
te juro que yo no fui 
"¡vieja culiá!"
y me disparaste 
con tus dedos 
de escopeta recortada

HERMANO
el hermano
               que se cayó 
               del vientre de otra mujer
               (se escondia en una
               conchita de mar)
insistimos con que al poner el oído en la abertura nos podíamos transportar 
a la playa, 
al vientre de la concha, 
al espacio que hay 
entre la sal y el agua

TERCERO
dos hombres
dos nombres
mi Padre y mi padre
la confrontación el silencio
la brutalidad la permanencia
las caries las lagañas el mal olor
casi morimos casi no vuelvo
casi me acuchillo las venas
un auto hecho de cerveza 
una mujer y un Hombre
casi hubo un choque
y se sacaban la chucha 
y se besaban 
y se sacaban la chucha
y se besaban
y mi padre se cortaba las uñas en la cama de una mujer desconocida
esas uñas me las dio de desayuno
yo podría asesinarte porque te amo
y podria hablarte de amor mientras te demuestro que te odio

UNA NIEBLA AZUL DESPUÉS DE DESEAR MORIR EN UN ACCIDENTE AUTOMOVILÍSTICO/ la última gota de sangre con olor a copete

bosta, basta de hablar así, 
como argentina. era gracioso antes de que fuese un show, una gracia, una vergüenza que pasaste que pasamos
el alcohol es la sangre de las heridas que te hiciste al caer de bruces entre los rosales y el floripondio 
y los platos rotos y el blackberry y el iphone fueron regalos que te hizo Quico te los quitó después de dártelos, 
y los tiraste al suelo
yo veia la pantera rosa
o trataba de dormir 
en un camarote del que me caí 
cuando me quedó colgando el labio
o me desvelaba un miercoles
de colegio, no sé no recuerdo
el otro niño lloraba bajo mi espalda
no sabíamos que también
estabamos o podíamos estar 
ebrios y drogados
ebrios no sentíamos el pecho
drogados podíamos fingir que 
no queríamos huir de 
los golpes y los gritos
de las rabias las carreras los odios los oídos dos que recuerdan todo todito,
hasta la última gota de sangre con olor a copete








lunes, 22 de diciembre de 2025

un odio secreto un rencor escondido

sus ojos chinitos

sus cachetes rosados

su pelo de palmerita

su sonrisa de conejito

no le diste nombre, pobre

o preferiste negarlo, ahogarlo

tengo poca ventana en el asunto

pero a través de ella observo

para sacudir el polvo de tus huesos

para rascar tus fósiles iracundos

pero no entiendo

no te entiendo

¿cuál es el punto?

de la piedra atada a tus convenciones

de tu amor migajas de un pan piedra?

¿es por el volcán

que quemó mil veces nuestra aldea?

echaré jugo de limón de nuevo

en nuestras costras semiabiertos 

te amo

 

gargajo de mierda deshidratada en tu garganta. 

un escupo que no escupes en la dirección correcta. 

aunque tu brújula te marque un norte que se encuentra al sur. 

cuando embarques leves anclas no sabrás que hiciste tú.

y probablemente niegues todo con un gesto. 

y probablemente ya no puedas hacer nada para remediar al muerto.

 

 

la muerte comienza en esa recámara de carne lustrada donde se gesta el lenguaje

hay palabras que incendian
tufo de bencina
hay palabras que punzan
dientes de cuchilla
hay palabras que abren
abrazos delicados
hay palabras que cierran
cajones descuidados
hay palabras que hieren
otras que acarician
hay palabras que acaban
el silencio
otras lo inician
hay palabras que desangran
otras parchecuritas
o algunas que santifican
y otras que la vida quitan

garganta, paladar y lengua
prisión de muelas y dientes
esquirlas de lenguaje
laringe, esófago, venas yugulares
meterse los dedos
tocar la campana
din don, 
din dan
la bilis, sus fonemas
pero es tarde, ¿te das cuenta?
ninguna palabra, oración o parrafo
verso, metáfora o metonimia
tiene la fuerza suficiente 
para revivir a un muerto
que se esta descomponiendo

miércoles, 1 de octubre de 2025

¿existe algo como la justa medida?

entusiasta del arte
autómata de lo escrito
fabricante de insuficiencias
compositor de excesos
ladrón de tumbas, 
resurreccionista, 
muslos, muelas, dedos, vientres,
de hombres y mujeres trascendentes
arrancadas, cortadas, reubicadas 
nacen
y nacen
y nacen
insuflar vida
definir rostros
dotar de humanidad 
hijos, ojos míos
desde mí nacen
arrugados, corrugados
costurados por un hilo
de carne molida y
pedacitos de alma


miércoles, 17 de septiembre de 2025

miércoles 9 de agosto, 2023

miércoles 16 de agosto, 2023

Más allá de la calle contigua, cortando la avenida y llevando en si misma a cardumenes ignari caput, olvidados de sí mismos, se puede observar un gran vehículo rojo, como la rabia más pura y menos inteligente, que cruza la ciudad a toda velocidad. Nada es por casualidad de este tinte, aunque mis calcetines de 31 minutos difieran olímpicamente de esta afirmación, y la trepidante angustia, que se acomoda detras del dolor de cabeza, reniegue de su propia naturaleza.

    Súbete rápido, saluda en un susurro y desliza el plástico. El chofer no responde. Ya lo pueden ver, los que frecuentan el transporte público, que está ahí, en su cubículo, vestido de nadie y con la amnesia puesta en el foco de si mismo. Agradeces que no sea tu problema. Ignoras a los merodeadores de igual manera en que eres ignorado. Tú, títere de la norma, desprovisto de audición y de luces en los ojos, obedeces como un buen faldero.

    Tan autónomo como siempre,  aunque siempre sea nunca.

     El solo ejercicio de salir por la mañana, con las lagañas hasta en el alma, es la respuesta que buscas. Cuando recuerdas que eres y no que solamente haces; que mientras haces, vives, habitualmente, en el olvido de la misma vida. ¿Quién en su sano juicio querría salir de la cama, ignorar el hambre y zambullirse en la inseguridad diaria de existir junto a los merodeadores? Malditos y silenciosos mediadores de lo correcto que reafirman y perpetúan la tan molesta estructura. Que hora peak más sin saborosa en la floja y asfixiante mañana, mientras el taco insufrible se extiende por la calle infinita.

    El admirable chofer, que en manos del mundo se ha vuelto un pequeño villano, se reserva tambien el derecho de llevar arenita en el arrugado conducto lagrimal (y en el alma). Pero ¿quién sabe si ese hombre silicio será tan títere de la norma como para siempre aburrirse en lo podrido de obedecer pensandose autónomo? Ojalá se estrelle y el cardumen ignari caput muera, nos mate, junto al que como loco, salió derechito y pisó a fondo para librarse.

   Afrontemos que morir no es más que la verdadera libertad, sobre todo para los que no ejercen deliberadamente eso que llaman "capacidad de pensamiento". Que delicia hacerse a la nada, en el abandono de la condición de ser un nadie de otro, en la piel de otro, en su sueño rancio, que huele a fosa común y nunca tendras la incidencia suficiente para encontrar el origen físico del hedor. 

   Que deliciosa suena la muerte, como el más bello de los sueños; la calma más serena; el mar más oscuro y profundo; los sentidos difuminados hasta el silencio sofocante de la apnea. Que suerte la tuya, con la ventana en la frente y un imparable sangrado. Tus dientes descansan, triunfantes, junto a las astillas del parabrisas.

 

sábado, 30 de agosto de 2025

no es la sangre de Jesús

no más borrachera

                                  no más

por lo que más quieras

                                 no más 

aunque te lo implore

                                 no más 

aunque te palpite

                                 no más  

ha llegado la hora puerta

del derrame monumento

lágrimas abisales,

peces horribles del cretácico

o letras, o lindes

caerán como granizos desde tus cuencas mudas

alejarte del pasado esperpento

pero para

en serio, para 

¿de qué?

de eso, para

  espera

                                no más.

                         no más.

                 no más cómodos recesos

                     de noche, el lecho

                     de ideas dilatadas

      del drástico acallamiento de las olas

qué conectan tu abismo con la superficie, 

en el espanto terrible 

de saberse adormecido

por la embriaguez del mundo, 

                                      no más.

del hipo salvaje pequeños infartos;

                                      no más.

de los sueños febriles descenso al infierno

                                      no más. 

                               Ya tuve suficiente.

Que las horas estallen

la úlcera de mis resquemores

Cortaré la garganta

a los versos de Baudelaire

"Embriagaos, para no ser los esclavos martirizados del Tiempo"

                                Ya tuve suficiente.

Me abriré el pecho con un cuchillo

Sacaré los lunares de carne 

las espinillas, y las costras

piedras, tapones de ducha

flojera le dicen, pero 

es un esfuerzo esperanzado

                         espantoso

subir la pendiente

con una bola de costra al hombro

excremento de escarabajo

cuanto trabajo en hacerse uno mierda

                                se repite

                                Ya basta. 

se repite

de sumergir la cabeza

               se repite

en benditeras de sangre cristiana

                              se repite

bautizos que preparan la entrada al infierno


domingo, 24 de agosto de 2025

miércoles, 8 de noviembre de 2023 estoy tranquilo

Estoy tranquilo, y eso que 2019 no ha sido superado. La mirada subterránea ha cincelado las ideas como si fuesen esculturas de mármol, lo que las vuelve más ligeras de lo que alguna vez fueron.

 Sin embargo, siempre hay algo extraño y molesto que las subyace: lechugas entre los molares; astillas bajo las uñas; espinas entre las costillas. Qué se yo.

No sé si debería mirar dentro de mi cuarto de noche. Estoy tranquilo. Respiro con suavidad el aliento del mar nocturno; rico, refrescante, como frío y doloroso. 

Al menos respiro, me digo; y como el agua dulce de un lago hermoso, la serenidad me abraza y me repito en silencio "estoy tranquilo", pero mi problema es el azúcar disuelta en el agua.

¿Que no son los intersticios siniestros, sino las brasas eternas de la culpa? Quise creer que el viento del litoral sería capaz de enfriarlas hasta su extinción, pero, a este paso, mi bosque se verá reducido a cenizas.

En esta noche de oleajes a la distancia, me encuentro recostado en una cama que no es mía. Unas ligas de ansiedad me estrangulan los pulmones, dos pasas. El asma ha venido para quedarse ¿Lo he llamado yo? 

Estoy tranquilo.

Entre tanto, los pequeños incendios le sacan provecho al mal dormir. Me arde la garganta. Cansa masticar el chicle de los ayeres tan seguido, y despertar en estos sitios remotos, abandonados por todos, menos por mí.

Hace tiempo que no me sentía tan tranquilo. Este cuerpo maltratado por los vicios vino a descansar a estas latitudes, escapando de todos aquellos que le han puesto clavos en las manos. No esperaba que le siguieran como una estela pestilente. Lucifer crucificado no puede bajar de su cruz. 

La música y la literatura se estaban quedando sin herramientas. Ya estaba siendo difícil maquillar la brea del alma con vaselina. Que bueno que viniste, así, en el futuro, todos podran seguir penetrádote con sus miembros de gato y preñandote de dolores que te corresponden por ser culpable de vivir tú vida.

Ojalá el lenguaje pudiera hacer literaria justicia a la intención de representar la enfermedad que padezco. Las incondicionales manos que fueron capaces de venderme por treinta monedas de plata no abrieron la herida. La primera traición fue mía. La resolución final de Judas Iscariote ha sido tomada por mi cuerpo como la forma correcta de resolver el conflicto.

Algun día. Mientras tanto, estoy tranquilo.



domingo, 27 de julio de 2025

margen/periferia

esquinas veredas descocidas de la tierra
paraderos de micro

condones usados caca de perro
drogas y drogadictos,

antenas antenazos

vidrios rotos

el alcohólico que estaciona autos basura del mismo costal

monedas cerveza de litro manzanilla petaca

desdicha disgusto, lamer las heridas, estaca

en el corazón del hambre y la sonrisa adormecida

de alcohol y pasta base

el maloliente transexual me sigue, se sube conmigo a la micro 

me grita que el carrete dura hasta el domingo

no hay nada que entender 

salvo que no va a misa

el homeless esquizofrénico me amenaza de muerte,

grita que si quiero conocer a sus amigos

estan en el cielo

le pega a la puerta 

no hay nada que hacer

y las putas regordetas de puente cal y canto acorralan a una persona

hasta pegarle la sífilis

pero era su fetiche al fin satisfecho

no hay queja, morir es la nueva vida

lo que esta de moda donde acecha el hambre

dormir en las bancas sale barato

sale caro

hay familias, 

hay familias que no se pueden amar o no hay familias

hay casas donde habita el diablo

donde culean los padres en frente del hijo mientras fuman pasta base

y por eso es mejor andar por la calle comer en la calle drogarse en la calle ser culiado en la calle 

pedir monedas, morder lauchas y hurguetear la basura

juicios y jueces apuñalan con la mirada

y las puñaladas entran igual

tarde o temprano 

sui

Cuando sea el dia

cuando llegue el tan anhelado día

¿será igual que la vez que me corté el pelo?

¿o habrá planificación?

¿tendré un nudo de pensamientos terribles en la garganta?

¿sonreiré por el advenimiento del sueño y el descanso?

¿odiaré a esta duradera y estrecha vida?

tantas tan pocas, demasiadas limitadas opciones

rutas, virajes de último recuerdo

agua de tranque, incisos, un momento

 

panorama de ensueño

me muero porque me amo,

estoy seguro

que muero porque me odio,

dicotomía compleja 

descanso

desahuciar

descender,

en este ataúd,

mi lecho permanente

enfermedad mía

asfíxiame con tu tanteo constante

hasta que me agote de intentarlo

no soy fuerte del cristal más frágil

agótame enfermedad,

si algo me hará morir de todas formas

 

no quiero ser como ellos 

de camisa y horarios;

que llevan el alma dormida

por cadenas de lenguaje inscritas

                                             [en el cerebro]

No quiero.    ... 

No quiero morir de cansancio

de viejo

tan viejo tan joven,

anciano veinteañero, seníl

un harapo un andrajo gris

mejillas acné

vello cano en las tripas

negruzco de ánimo,

desarmado, indefenso,

y no pido a nadie

no hay dios ni mis idos en la ascensión a los cielos

no es mi consuelo despertar de la vida

                                          [en la muerte]

para seguir tolerando

                                     [una vida eterna]

lunes, 21 de abril de 2025

¿algúna vez hubo control?

hace unas cuantas cuadras, 
vueltas a la manzana 
si es que no antes
perdí el control, 
extravié el joystick 
y extraje sin cuidado, 
como pelusas del metro, 
neuronas, 
limones arrugados, 
que barrí con un escobillón verde, 
y las vertí sin cuidado
      en un frasco al 
            que le introduje 
                 un líquido purpúreo
                                      
cuando la luz se abría paso, 
a través del algodón en el cielo.
ay... las metas... a largo plazo... 

recién remendaba
este cuerpo tijereteado
harapos, jirones y andrajos 
que he de coger de nuevo 
cuando vuelva a besar el suelo
y sigue costando

y sigue costando
aun voy, de ir, yendo, 
y camino por el camino, y
me pongo a correr, corro 
y ocurre lo que ocurre 
cuando hay imprudentes apuros
las caídas y las recaídas, 
los velos y los desvelos 
círculo infinito de tropiezos y fracasos,
y los ojos negros y los muertos de mi memoria
y las envidias de los que disfrutan su juventud,
de los que se fastidian por llegar a la hora duchados y bastaron cinco minutos
y yo con agujeros en el poleron y las zapatillas rotas, y el alma rota y la micro y el metro de dos a tres horas y Venturini qué me maldijo con este rabiar insostenible insoportable prosa sin puntos ni comas émesis escritoral en las que se me sube la bilis como la tinta del lapiz angustia que bajó desde el sueño apolineo ahora en la embriaguez del dios Vaco a este cuaderno quejumbroso cenagoso y contraproducente en el que ojalá desmembrarme y depositarme letra por letra

sábado, 21 de diciembre de 2024

Paisaje que se devora a sí mismo
que soy cuando veo tus pupilas dilatadas
efusividad de un recuadro amoroso
humareda que recorre las carreteras
[y los lagos]
comienza desde mis tobillos, hasta mi ultimo
[mechón de pelo]
¿que no son estas explosiones, sino unas demostraciones
salvajes de orgullo?
sueño de no rendirse y nunca bajar las armas
Si me echo a morir en las trincheras del olvido
donde este humo colosal borrará las huellas
que hemos dejado el uno en el otro
¿Apareceré como un destello luminoso en tu difunta memoria?

21 de diciembre, 2024

bajo la superficie de las nubes, se realizará mi funeral.
esta semana, tal vez la siguiente.
seré parte de la cadavería menos fina. podré recostar mis huesos en un colchón, dentro de un acogedor cajón de madera, de preferencia negra. acomodado antes de bajar a la tierra, unas frentes, unos dedos, unos labios, se pegarán como babosas y dejarán su grasa como una insignia de amor imperecedero.
esta semana, tal vez la siguiente.
tendré un estomago de lombrices, sabrán limarse los dientes con las astillas de mis costillas. 
por fin seré el festín que tanto quise porque siempre quise ser el alimento de la felicidad ajena, aunque he de admitir que no me fue bien, siempre planté semillas que hicieron de cuerpos ajenos colmenares de moscas.



por cada planta, un dolor

Es, fue y será. Un hogar que dejó de serlo. Podrido refugio que la familia gustaba de llamar nido. Vuelve a tu nido, como si fuese un lugar agradable de habitar; doliente bajada hacia los infiernos ¿Qué hicimos para recibir el castigo de tener un nido pústula, una cama de púas que atraviesan la carne y se clavan directamente en los puntos más sensibles del cuerpo para provocar dolor? acupuntura invertida, desterapia psicológica creadora de heridas que se mantienen en el tiempo, o la espina clavada en el corazón de sus conciencias.
    La mujer que habita el hogar tiene una lágrima por cada una de sus plantas en aquél inmenso jardín; y de todo un poco: cipreses de mediana estatura -ojalá asistir al ritual fúnebre-; dos álamos con hojas que cambian de color con la temporada -y que sea definitivo- ; Mióporo de hojas perennes -como ha sido posible esta eternidad, la demostración del dolor mantenido como se mantiene una familia rota durante casi dos décadas- ; rosas rojas, purpúreas y blancas -una antítesis en si mismas, porque no pueden picarte los ojos, pero si los dedos-; y por último, las suculentas -limpian la energía de la casa, como ella diría-.
    Personalmente, no me hago cargo de una creencia basada en el esoterismo; prefiero la tesis del alma común a toda la materia existente, en que todos los átomos tienen la capacidad de afectarse entre sí. Sin embargo, si es que nos colgamos de esa creencia -igual de artificiosa que todas las demás- el mundo vegetal es a esta mujer, lo que es el agua bendita para los religiosos en esas películas como The exorcist o The conjuring, en que esta funciona como repelente demoníaco. 
   Ella siente que vive cuando va al vivero cercano a elegir plantas. Cada una de estas bonitas enramadas y llenas del verde más hermoso que mis ojos han visto jamás, han sido cada uno de mis dolores. Lo que ella encuentra en la jardinería es la purificación catárquica del alma, la sublimación del dolor, porque sufre en silencio y las soluciones son fangosas, cuando se tiene los pies en el barro pantanoso del nido-pústula; la infección se ha dilatado demasiado.

Las espinas que llevan en los dedos del alma gotean la sangre más espesa. Además de la hemoglobina, están las celulas muertas y los neutrófilos del pus, entremezclados. Una cazuela  pestilente que ha alimentado a los demonios que hemos sabido malcriar y que, hasta hoy, han contaminado el aire con una tensión habitualmente repulsiva; insistentemente degradante y belicosa.

prometeo desde mi infinita culpa

de algo me voy a tener que enfermar
de algo me voy a tener que morir
tres espinas secretas
infectan mi garganta
reparar armar reconstruir 
caridad de palabras inútiles  
evocan proyecciones latentes, 
reaniman muertes efímeras
esas que me harán enfermar
esas que me harán morir
disolver desarmar destruir
las entrañas malditas del inconsciente
etón, ave digna de la carga mordaz
que en nombre de Zeus las devore
y a la mañana siguiente
y a la mañana siguiente
y a la mañana siguiente... 








martes, 17 de diciembre de 2024

de tus relingos

ruinas de tus ruinas
edificaciones con grietas engangrenadas
en medio de un desierto de cemento
almas ciegas de hollín
esas no son vidas
aunque alguna vez fueron árboles
hoy raíces putrefactas, secas
jeríngales vitriolo hasta la saciedad 
sed de arena, o del polvo de tus murallas dinamitadas
por tí en tus arrebatos
el mismo que formaba parte íntegra de tu arquitectura
cuantas veces tendrás que aguantar
tus propias detonaciones, 
tus morteros, tus propias bombas
tus sabotajes de lágrimas de cristal astilladas
no riegan ninguna mejilla, ninguna sien
tus ventanas selladas
y tu boca desprende un hedor de palabras
y tus palabras nunca llegan a salir por tu boca
y no quedan puertas
no quedan puertas cerradas
podrían tomar repetidamente tus ruinas
penetraciones de amados miles monstruos
jamás repararias en la herida,
jamás repararias las heridas
que le han hecho a tus heridas

soñé

que te ibas,
que decidías frente a mi estar con él
era tan hermoso y 
digno como un clavel
y como tú eras una rosa que había dejado
su espina en mi garganta
te recordé a través mi sangre
y te sentí cada vez que bebía agua
                                                [para regarte]
y te escribí
y te llamé
y para mi nunca dejó de ser 
confuso pensar que ya no me volverías a responder
porque no te volvería a ver
y que probablemente estabas ocupada
siendo más feliz que nunca
mientras yo, piedra en el zapato,
nunca podría volver a ser feliz

la piel es el papel donde se imprime el hermoso dolor del amor (en proceso)

Es por mera curiosidad, que aparecen interrogantes acerca de cierta cuestión, pensamientos, dátiles de medianoche, almendras de medio día ¿Qué es la acumulación? ¿qué es lo que acumulamos y por qué lo hacemos?
Pienso en lo inmaterial del almacenamiento de nuestras memorias: disponemos de un librero que dura la extensión de nuestra vida, y cada libro es un recuerdo; o quizás diarios de vida, cuadernos con todo lo posible anotado, mil veces rayado, con manchas de café, de vino tinto y quemaduras de cigarro.

Me gusta pensar la naturaleza de la memoria como cierto espacio cercado por una alta muralla de vidrio templado. La mayor parte de las veces no podemos ver hacia adentro -muchas, por nuestro propio bien-. Es ahí donde comienza la marginalia, el borron, el rayado, el destacado; revisitar un recuerdo implica una reescritura; un recorte de revista, armar frases, imágenes; afectar la memoria; desconocer lo ya conocido.

  Mi planteamiento del librero cojea un poco; parece sugerir una modalidad relativamente ordenada de almacenar nuestros recuerdos, pero la verdad es que estas nubecitas de papel rayado se parecen más a las vasijas de greda. Estas han sido moldeadas por las manos de un artesano; los recuerdos no se construyen como textos concebidos en la finitud estática de "los hechos objetivos", a menos que el artesano decida escribir una novela. En ese caso,  es posible que se cristalicen como memorias.

  Hemos evitado el embrollo de los sobrantes de papel en la mesa, pero hemos olvidado que la greda se seca. El material del que estan hechos los recuerdos nunca se seca. Puede ser intervenido en lo que dura la extensión de una vida entera. Y por las vidas de las vidas por las que extiende esa vida.


La magdalena de Proust es el ejemplo por antonomasia del funcionamiento de la memoria implicita (también conocida como memoria involuntaria), una llave directo a la infancia. La memoria está atravesada primeramente por el cuerpo. Cuando se fuerza el recuerdo se accede a este de forma parcial, cuando se relaciona con lo sensible -un olor, un sabor, una sensación corporal- la muralla se desvanece; por un momento se convierte en visillo y podemos correrlo, y así ver directamente en el corazón de aquel recuerdo; y tomar en nuestras manos la vasija, húmeda y heteróclita; que nos mancha y la esculpimos; nos desgasta y la desgastamos.

En versiones anteriores de este escrito, acudí a una de mis teorias favoritas para plantear esta cuestión: el cogito ergo sum. La vida fuera de la mente es improbable; la existencia de las cosas está permeada por los signos que provee el lenguaje. Entonces, dada esta tésis, ¿qué ocurre cuando no existe dicho manejo, cuando no hay forma de asimilar el entorno mediante la domésticación que proveen las palabras? supongo que eso es de lo que se hacía cargo Sara Ahmed en la politica afectiva de las emociones: sentimus ergo sum. Sin embargo, Ahmed no está excluyendo al lenguaje de su tesis fundamental. Yo sí.

jueves, 10 de octubre de 2024

el control que he perdido 1


No me he descarrilado. Me tambaleo, pero aún continúo en la vía, como el tren de región que soy; angustiado por el óxido. Desafortunadamente, creo que las decisiones que he tomado me han llevado a perder el control ¿De qué exactamente? de las lecturas que elijo, de la cantidad de música que escucho todos los días; de las ocasiones en que escojo el placer inmediato, sucio y perecedero. Quizás, lo peor es que permito que las personas penetren sin autorización en mí, que me aborden como si fuese un vehículo sin alma y de uso práctico. Háganme pedazos por algo a cambio: una conversación validante, alcohol para las heridas, o alguna pelusa de pasillo porque tengo hambre de ser pisoteado y alimentado de los restos que dejan las suelas de sus zapatos.
  ¿Será positivo el hecho de mantener algunos hábitos aún? lavarme los dientes, las manos, la cara; engrasar mis hierros cada mañana; la ducha/lavado tampoco puede faltar, menos colgar y descolgar las llaves cuando me toca entrar o salir de casa, aunque esta solo sea un rinconcito oscuro y frío en la estación; saludar al chofer que me (ab)usa sigue siendo un pequeño alivio, pues es la señal de mi apagón; desde ahí en adelante puede pensar y creer por mí, porque al momento en que me toman de la palanca soy un ser muerto. Pero, hay demasiadas situaciones que me inquietan, y nadie puede ayudarme; no se puede simplemente apagar una consciencia, aunque sea realmente simple entregarse.


lunes, 8 de julio de 2024

algoritmo

por lo mal y bien que hace la vida
encuentro un voluntarioso acto de sensatez
borrar la cuenta.
escalofríos de pudor en el tránsito a los metadatos,
iluminenme con valores numéricos, borbotones de moscas
depositenme en el olvido de un abismo
junto al espécimen retorcido que pudre mis preferencias
como flores que se descomponen en la memoria,
en parpadeos que duran un suspiro
ininteracciones de silicona,
que alegría
y fragancias de licores baratos que me succionan el alma por los ojos.

jornada

La oscuridad de la turbia
La fragilidad del claro,
Y sus olvidados intersticios
Cualquier padecimiento sobre hombros que cargan edificios.
Da igual la magnitud
Desde el silencio de las flores
hasta la inocuidad de la poesía

picao

Hoy no me arrepentiré
Ni haré berrinches preliminares
Pero tampoco condeciré la espera
Ni te acusaré de mentira
Ni nadaré en ríos metafisicos
Ni me colgaré en la cuerda de la culpa

Voy a gastar al pequeño tiempo 
En hacer aviones de papel
Para asegurar los sacrificios
Una cosa por otra
Por muy nefasto que suene
Es mejor a que adentro truenen
Los choques automovilísticos,
Accidentes que sacuden el polvo del miedo

Acompañame a mirar por la ventana del inconsciente
Y quizás se nos revele una verdad, 
una amarga verdad
en que el miedo no es miedo,
Es algo más, es muchas cosas más 
Y acostumbrado a convertir 
todo en hechos sociales, entendibles
aunque nunca jactanciosos,
Accederé a las justificaciones condescendientes,
A los ademanes pueriles 
Y me convertiré lentamente en la flor que corona
El rosal, para que las espinas te claven, 
Tensionadas en la ofensa de un tesista que no
Acepta ejercicios retóricos de persuasión barata

 

lienzo

Dulce y amargo de la viciosa imprudencia
Lléname los vacíos hasta la saciedad
Que pronto se quejará de inmensa sed
Y ahógame los intervalos lucidos con la embriaguez del vino. He venido a verte
Y te haz ido en una serie de pequeñas muertes; haz venido a verme 
y me he permitido la muerte niña que llora en blanco
Y de pronto nos llenamos de raíces; yo de las tuyas, tú de las mías; no quiero irme; no te vayas
Ignora la presión del cotidiano,
Abrázame hasta el fin del aire
 

jueves, 7 de septiembre de 2023

la vitrina

tiemblas de miedo y no estas listo
tu verdad tras la vitrina,
temblar de miedo y ser vergüenza
amistad: palabra de odio sereno y mentiras;
la vitrina de tus monstruos
persona espantosa, 
demacrada y tabú, 
si la vitrina expusiera 
                                    [la entraña maldita de tu consciencia...]

quieres, a veces quieres y en eso se queda, 
porque temblar de miedo
te hiela hasta el hielo;
solitud y casi-marginación
y doler seguirá creciendo
Por credenciales talladas en corazón y alma
con arsénico y cincel,
con lágrimas de vidrio
estancadas en la sien 
y
¿como dejar de temblar de miedo, 
cuando el miedo es más que miedo
es vergüenza, es amor, es desprecio, es culpa;
Y sobre todo deseos suicidas
que de forma alguna
sostienen
Lo insostenible, 
Lo insoportable, 
Lo que parece 
y perece por perecer.
Ennegrecida vitrina de amarga niebla, 
en sus escaparates la ficticia figura 
figura detrás del vidrio siniestro,
que parece, que es, 
sin ser, y debe aferrarse a la imposibilidad de ser diafano
¿Por qué la vitrina está en el centro de su pecho?
si la cabeza es la que piensa 
y se le ahoga el corazón en los licores que destila el alma
Y proyecta una difusa imágen

es fácil arrancar una planta de la tierra

¿Como emanciparse de las expectativas?
Ni cagando tienes la respuesta
Que desagrado nomás
Uno tras otro, 
Otro tras uno.
Que paja ser
Y pertenecer.
Comunidad indisociablemente social
Aunque es facil arrancar 
una planta de la tierra,
lo imposible es dejar
de sentir miedo,
luna vampírica.

Igual estay bien
pero te da vergüenza
Por que das vergüenza,
indeseable de toda la vida
Escrúpulo en el zapato
Y el que causa escrúpulos
en las superficies de los cuerpos de los otros
En sus mentes de mentira
Y si te dañan, o pretenden hacerlo,
por último que sea de frente
La mejilla dispuesta y los oidos abiertos
A recibir el decoroso silencio (o el combo en el hocico)
De los que aman, pero sin hacerse responsables

sábado, 2 de septiembre de 2023

no hay rumbo en el tren del treinta de agosto, 2023

Un tren que se dirige hacia la nada. La nada como el panorama más delicioso, más delicadamente profano, aunque el pequeño hombrecito te susurre en el oído tus más espeluznates faltas y falencias. Que lejano se vé el utilitarismo desde aquí, alineado con el sol que se esconde tras la cordillera. Este rumbo sin rumbo ni destino es el objetivo con mayor encanto de todos. No puedes evitar compararlo con todos esos sinsentidos que quisiste pensar que no lo eran. Mientras los convecinos observan la nada, con sus camisas bien abotonadas, zapatos larguiruchos, blazers y sus corbatas anudadas por figuras maternas, sonríes, mentecato ocioso, blasfemo hijo de los vicios y las insurrecciones. Te jactas en silencio de revolucionarte contra la idea de seguir las normas como todos aquellos que viajan en el vagón, abrazando el productivismo y la idea del mérito.

   Pero es una amarga sonrisa. ¿Quién podría ser feliz en el movimiento oscilante y constante de la repetición? El viaje en el tren del treinta de agosto es un sueño; son los bucles tus dueños y por eso estás aquí ¿No es eso material suficiente para des-animarte?; y dejar  seca, sedienta, el ánima en lo que te gusta llamar intervalos lúcidos? maldito quijote baudeleiriano. Maldices el ir y venir de esa específica desconexión: la de tí con el mundo, porque lo rechazas ¿o el mundo te rechaza? Se ha drenado la duda de relevancia. Haces sin querer hacer. Pero si no haces bebes de la hiel mortuoria y el hombrecito te castiga con sus incesantes chillidos al interior del oído. Ahora sonríes, por que llevas los sentidos anestesiados. No obstante, cuando el castigador suba por las escalinatas y atraviese la puerta de tu consciencia se bañaran de lágrimas nulas tus ojos enfermos y se despliegará la innevitable resaca de la culpa . "Sin dinero la pasaré mal" canta Charly; ya te consideras un muerde ratones.

   Para librarse habría que desconocerlo todo; la ignorancia como el almíbar de la felicidad; nunca haber probado el fruto del edén, dormir en el sueño ideológico, en su cama de espuma. 'Estamos desnudos' se impresionaron Adán y Eva, pero para el caso particular de los que habitan el mundo real es su opuesto: las innecesarias capas de idearios han domado las consciencias e inconsciencias, diccionarios completos y tachos de basura desbordantes que impiden el libre pensamiento; ficciones cubren la capa que conforma lo tangible de forma grotesca e inadecuada. "Estamos vestidos... debiesemos decir... pero tan absurdamente vestidos que llevamos doble calcetín, zapatillas de lona, camisetas manga larga tipo beatle y corbata -para la estrangulación efectiva-, chaleco de octogenario, polerón de retail, cortavientos fosforescente, bufanda de hilos de poliester y gorro de lana industrial". ¡Que buena forma de decirte atrapado y desquiciado hasta la médula! Ni tu propia identidad es tuya y que sin par la alegría de darle en el gusto al ser pequeño de los latigazos en la consciencia; pero mejor aún es deleitarse con la consciencia y los pies sucios de saberte un rechazado, amigo de lo desprolijo, que no tiene oportunidad de salvarse, pero se embriaga para desembriagarse de la vida.



sábado, 22 de julio de 2023

conversación

Rincones apartados que no emiten señales
esquinas de difícil acceso
cueva con única luz al fondo;
así son los callejones
de una conversación contigo.
Y queda mal lo arsénico del tono
Camino recto; estrellarse con un muro
La imposibilidad es revelada como un factor ineludible
Y tu muro níveo, casi diáfano 
a diferencia de tí
es un grito que anuncia necesidad
Y el Alquitrán oscurísimo en
el esófago y la laringe 
Aún 
Puje por salir en la emesis del poeta
Aunque, no es la garganta sin alivio
Es el lugar de los nudos en el alma;
mi habitación propia sin acceso
La que cuenta con incontables muertes,
de conversaciones que no dieron lugar a
la cabeza ni al corazón.

domingo, 9 de julio de 2023

culpa

 

Creo que busco crear situaciones en las que soy un verdadero culpable. La culpa, aunque no sea mía, siempre ha estado en mí. Es por eso que cuando en realidad no es mía, la expropio. Perdón por no tener y tener la culpa de lo que sucede; perdón por, a fuerza de obligación, ser yo mismo. Esto de ser más merecedor que el resto es mí bien alimentada culpa.

Desháganse de mí, deséchenme en su vertedero más cercano; asegúrense de que no respire; cercénenme las extremidades, para que después de muerto no pueda llevar a cabo acción alguna; incineren mis restos hasta ser cenizas, con tal de que muera conmigo el contagio de mí, el cual transmito mediante los mil perdones que escupo a diario.

lunes, 26 de junio de 2023

desalmado

es lunes;

saturación de los sentidos 

 hasta que se diluyen

y como arden en el corazón

del cansancio.

hora peak, ojos cerrados

durmiendo en el transporte

llegarás más tarde que nunca, 

como siempre, y piensas

en la desafortunada interacción 

en la que se implica una perdida

no solo monetaria

sino de un pedazo de 

                                      humanidad

y viste directo en los ojos

el alma de la carencia humana

o es la carencia humana que 

vaga sin un alma, debe ser eso


y cediste porque el frío 

que has sentido

no se igualará jamás 

                                      a su frío

un                  con deferencia

   requisador

                pajaro

como un             herido;

que vuela y abandona

cada uno de sus estropeados nidos


si de la codicia chorreara 

lo que a la miseria se le ausenta

si alguna vez,

sus largas, estiradas con chicles de vereda en zapatos andrajosos, eternas, porque se muerden la cola, noches, hubiesen sido

nuestros suaves días

algodonados días de azúcar...

con sabanas y cubre-camas suaves

con agua limpia, con padres y madres,

hoy no habría un des-almado pordiosero

que vaga por las avenidas, que toma prestado y corre, que no devuelve y no se devuelve

y se encuentra alegremente a un fortuito cara de perkin -el de la billetera vacía-

con quien porfin saciará su sed de pasta






domingo, 28 de mayo de 2023

tres


Hay ocasiones en que no hay ninguna voz

Pero igual las escuchas;

Ruido de fondo;

la “tinnitus traumática”

Que dejaron los beligerantes

Vívidamente puedes ver al niño que fuiste

Y que seguirás siendo

Haciendo de elástico y escudo:

“Cállense”

Ojalá pudieras gritar más fuerte

“Cállense”

Ojalá no tuvieses que gritar tan fuerte

“Cállense”

Alguna vez, tal vez

Podrán escucharte y verte,

Aunque ya no a tí;

ya pasó la vieja;

ya te hiciste viejo

lunes, 22 de mayo de 2023

puntoycoma

Mis vacilaciones cobardes; mis vicisitudes fútiles; mis tentativas de calar en tu corazón; mis discursos pueriles; mis argumentos falaces; mis tésis demasiado débiles; la ideología que hace de soporte a las inventivas de mi pensamiento; mi visión de mundo sin palos pal puente; mis inválidas inclinaciones políticas; mi insaciable deseo de saber; mi incontenible impulso imaginativo, el cual consiste en abandonarme a la pesadilla creadora; mis párrafos mal estructurados; mis oraciones que a veces son innecesariamente largas; mi ortografía escrupulosa; mi queridísimo punto y coma; aunque tristemente, todo palidece ante las superiores razones del resto; nunca se escala de puesto en la jerarquía rígida de la existencia.

    Jálame del pelo hacia el último escalón oscuro, figura amada que me dio la vida. Al final podré arrebatarme la respiración con la caricia de un arma blanca o con un salto decisivo; en el transito a la negritud más oscura después del parpadeo final; la película de mi existencia pasará frente a mis ojos; ¿Me quedaré dormido en tina teñida de rojo, o atravesaré el engañoso pavimento?; Tal vez me fundiré con los ramajes de un arbol doliente en la comunidad de suicidas del segundo giro, en el séptimo círculo del infierno; Quizás mi existencia material se privará de la fuente definitiva de luz que produce el movimiento de mi cuerpo cansado: el alma; lo que definitivamente espero: el despojo de la facultad de conjugarme con verbos "ser y estar".

viernes, 21 de abril de 2023

ya no escribo tanto como antes

 

           Ya no escribo tanto como

antes.

Me preocupa

no dar la talla

No ser apto para

Recoger el

                   lápiz

y darme a la tarea de empapar

las palabras de sentir

                                                     altura

Me preocupa no estar a la

Y no se si las expectativas ahorcan

Con sus manos de madre

O realmente mi madera es de

otro árbol

con su

intrínseca torcedura perenne.

Carece de importancia esta mesa de noche, con su lámpara encendida y el libro abierto

Tan fútil como estas letras deslavadas

que en posición de guerra,

pretenden

salvaguardar mis

fustigadas emociones.

las echo en un carro alegórico

con fachada de serpentinas brillantes

y lentejuelas doradas

que manchan; las enseño tapándome la cara,

brotan fantasmas diminutos

se desean colosales, indecibles, sublimes

hinchados, estrafalarios,

en papel

pero, en el momento en que el árbol

encorva su propia espalda

son

incapaces de atisbar

ni la más pequeña cosquilla

en un público diáfano, que al finalizar

la descomedida función

se encuentra rígido;

no aplaude.

jueves, 20 de abril de 2023

terraza (con vista al mar)

me acomodo en este frío,
dispuesto a mirar un horizonte en el que revientan con saña las olas distantes.
el humo del cigarro dibuja con su 
estela coreografías circulares y se hace parte de la brisa; también se cuela en mis lagañas, 
se hace parte del más allá; da contigo y te toca la puerta...
te regalo mentalmente este paisaje y este clima, que tanto nos gusta y sé que nos falta
no sé lo que debe ser vivir la emancipación en carne propia; 
espero que te lo estés tomando con calma.
estoy para ti aunque no podamos vernos en este minuto.
me hiere herirte sin querer y espero seas capaz de perdonarme (si quieres).

la poíesis es una émesis satisfactoria

Esto de encontrarse impregnado de simbólica escarcha, acompañado de las más frías sensaciones, es lastimosamente la más habitual costumbre de las noches estimuladas por el insomnio subversivo. Ni siquiera el intrincado efecto literario que deshabitúa lo mil veces masticado, la singularización, podría estimular este entorno provisto de concretas soledades e ignominiosos vituperios. De todas formas, es menester dejar fluir el río de palabras, recoger las necesarias y proyectarlas fuera del pizarrón imaginario, con tal de colgarlas en frente de los que osan consumir formas y colores (esos que gozan de la acomodada facultad de ignorar la distancia).
    Depositar fervientemente pensamientos y emociones en cada palabra; tomarse respiros para ordenar cual pintor sus colores en el lienzo; identificar si quedan menos dolores en el interior después del depósito. Pese a la organización, se hace uso excesivo del azar; se entrelaza con el compromiso de evitar el engaño a la propia imaginación con usos de retórica puramente decorativa. De esto proviene una pregunta: ¿Cómo algo 
tan fría y estructuradamente calculado, aunque beba del accidente, es capaz de ser sincero?
    Estar cansado de ser más versado en desdichas que en esta distribución consciente de emociones en la cascara del habla. Aunque se intente la empresa de la honestidad, posiblemente se ha maquillado este escrito en incontables ocasiones. Por suerte, el resultado esperado no tiene nada que ver con esa vestidura malsana y engañosa de las palabras (¿no?). Se concluye que lo más adecuado es arremeter, escritor y persona, con la sola intención de la necesidad: la de dejarse las desazones en una cosa visible no tan invariable como las imágenes acústicas de la cabeza. Te entregas al parto; la poíesis es una émesis satisfactoria.

jueves, 30 de marzo de 2023

A medida de que leo, escucho, veo; consumo, produzco y siento. Soy un ladrón de lo que los otros hacen. La pluralidad de los textos dicen, pero yo me apropio de lo que otros dicen. Hago mías sus emociones, las asocio con lo que me hace ruido ¿El ruido que hacen mis creaciones será escuchado por otros? Verdaderamente sí me importa. No obstante, parece como si el sentido de la vida lo delimitara todo aquello que robo, que consumo y siento, para luego ser productor de trazos imaginarios que se hacen materiales (este mismo escrito a Oscar Hann: Versos Robados) Entonces, más me importa sacarme el alma a través del lápiz o de las cuerdas a que otros me comprendan. Agradezco a mis instrumentos; los cuadernos son gabinetes de mis curiosidades; mis lápices escriben y pintan con mi sangre y entrañas. La guitarra escupe pedazos de mí en forma de notas y acordes.

29 de abril, 2025

He perdido el sueño en más de una ocasión. Repito. Se repiten las conductas. Me entristece. Vuelve a Ocurrir. Conducirme hasta morir de su...