SER ELLOS
la cascada erosionó la piedra de mi cráneo hasta darle forma de grito
de golpe en la mesa
si me provocan
se me ven las costuras;
el hilo madre que ha determinado mis movimientos desde la primera infancia.
MADRE
se me ve mi Madre.
se me ve la piel porosa
[de mi Madre]
y la saliva del charchazo
y los mocos y la sangre
y la zanahoria es una pila
de vómito en el suelo
"¡paff!"
hilo rojo se destila
en un cuenco blanco
yo no fui
te juro que yo no fui
"¡vieja culiá!"
y me disparaste
con tus dedos
de escopeta recortada
HERMANO
el hermano
que se cayó
del vientre de otra mujer
(se escondia en una
conchita de mar)
insistimos con que al poner el oído en la abertura nos podíamos transportar
a la playa,
al vientre de la concha,
al espacio que hay
entre la sal y el agua
TERCERO
dos hombres
dos nombres
mi Padre y mi padre
la confrontación el silencio
la brutalidad la permanencia
las caries las lagañas el mal olor
casi morimos casi no vuelvo
casi me acuchillo las venas
un auto hecho de cerveza
una mujer y un Hombre
casi hubo un choque
y se sacaban la chucha
y se besaban
y se sacaban la chucha
y se besaban
y mi padre se cortaba las uñas en la cama de una mujer desconocida
esas uñas me las dio de desayuno
yo podría asesinarte porque te amo
y podria hablarte de amor mientras te demuestro que te odio
UNA NIEBLA AZUL DESPUÉS DE DESEAR MORIR EN UN ACCIDENTE AUTOMOVILÍSTICO/ la última gota de sangre con olor a copete
bosta, basta de hablar así,
como argentina. era gracioso antes de que fuese un show, una gracia, una vergüenza que pasaste que pasamos
el alcohol es la sangre de las heridas que te hiciste al caer de bruces entre los rosales y el floripondio
y los platos rotos y el blackberry y el iphone fueron regalos que te hizo Quico te los quitó después de dártelos,
y los tiraste al suelo
yo veia la pantera rosa
o trataba de dormir
en un camarote del que me caí
cuando me quedó colgando el labio
o me desvelaba un miercoles
de colegio, no sé no recuerdo
el otro niño lloraba bajo mi espalda
no sabíamos que también
estabamos o podíamos estar
ebrios y drogados
ebrios no sentíamos el pecho
drogados podíamos fingir que
no queríamos huir de
los golpes y los gritos
de las rabias las carreras los odios los oídos dos que recuerdan todo todito,
hasta la última gota de sangre con olor a copete
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