viernes, 21 de abril de 2023

ya no escribo tanto como antes

 

           Ya no escribo tanto como

antes.

Me preocupa

no dar la talla

No ser apto para

Recoger el

                   lápiz

y darme a la tarea de empapar

las palabras de sentir

                                                     altura

Me preocupa no estar a la

Y no se si las expectativas ahorcan

Con sus manos de madre

O realmente mi madera es de

otro árbol

con su

intrínseca torcedura perenne.

Carece de importancia esta mesa de noche, con su lámpara encendida y el libro abierto

Tan fútil como estas letras deslavadas

que en posición de guerra,

pretenden

salvaguardar mis

fustigadas emociones.

las echo en un carro alegórico

con fachada de serpentinas brillantes

y lentejuelas doradas

que manchan; las enseño tapándome la cara,

brotan fantasmas diminutos

se desean colosales, indecibles, sublimes

hinchados, estrafalarios,

en papel

pero, en el momento en que el árbol

encorva su propia espalda

son

incapaces de atisbar

ni la más pequeña cosquilla

en un público diáfano, que al finalizar

la descomedida función

se encuentra rígido;

no aplaude.

jueves, 20 de abril de 2023

terraza (con vista al mar)

me acomodo en este frío,
dispuesto a mirar un horizonte en el que revientan con saña las olas distantes.
el humo del cigarro dibuja con su 
estela coreografías circulares y se hace parte de la brisa; también se cuela en mis lagañas, 
se hace parte del más allá; da contigo y te toca la puerta...
te regalo mentalmente este paisaje y este clima, que tanto nos gusta y sé que nos falta
no sé lo que debe ser vivir la emancipación en carne propia; 
espero que te lo estés tomando con calma.
estoy para ti aunque no podamos vernos en este minuto.
me hiere herirte sin querer y espero seas capaz de perdonarme (si quieres).

la poíesis es una émesis satisfactoria

Esto de encontrarse impregnado de simbólica escarcha, acompañado de las más frías sensaciones, es lastimosamente la más habitual costumbre de las noches estimuladas por el insomnio subversivo. Ni siquiera el intrincado efecto literario que deshabitúa lo mil veces masticado, la singularización, podría estimular este entorno provisto de concretas soledades e ignominiosos vituperios. De todas formas, es menester dejar fluir el río de palabras, recoger las necesarias y proyectarlas fuera del pizarrón imaginario, con tal de colgarlas en frente de los que osan consumir formas y colores (esos que gozan de la acomodada facultad de ignorar la distancia).
    Depositar fervientemente pensamientos y emociones en cada palabra; tomarse respiros para ordenar cual pintor sus colores en el lienzo; identificar si quedan menos dolores en el interior después del depósito. Pese a la organización, se hace uso excesivo del azar; se entrelaza con el compromiso de evitar el engaño a la propia imaginación con usos de retórica puramente decorativa. De esto proviene una pregunta: ¿Cómo algo 
tan fría y estructuradamente calculado, aunque beba del accidente, es capaz de ser sincero?
    Estar cansado de ser más versado en desdichas que en esta distribución consciente de emociones en la cascara del habla. Aunque se intente la empresa de la honestidad, posiblemente se ha maquillado este escrito en incontables ocasiones. Por suerte, el resultado esperado no tiene nada que ver con esa vestidura malsana y engañosa de las palabras (¿no?). Se concluye que lo más adecuado es arremeter, escritor y persona, con la sola intención de la necesidad: la de dejarse las desazones en una cosa visible no tan invariable como las imágenes acústicas de la cabeza. Te entregas al parto; la poíesis es una émesis satisfactoria.

29 de abril, 2025

He perdido el sueño en más de una ocasión. Repito. Se repiten las conductas. Me entristece. Vuelve a Ocurrir. Conducirme hasta morir de su...