es lunes;
saturación de los sentidos
hasta que se diluyen
y como arden en el corazón
del cansancio.
hora peak, ojos cerrados
durmiendo en el transporte
llegarás más tarde que nunca,
como siempre, y piensas
en la desafortunada interacción
en la que se implica una perdida
no solo monetaria
sino de un pedazo de
humanidad
y viste directo en los ojos
el alma de la carencia humana
o es la carencia humana que
vaga sin un alma, debe ser eso
y cediste porque el frío
que has sentido
no se igualará jamás
a su frío
un con deferencia
requisador
pajaro
como un herido;
que vuela y abandona
cada uno de sus estropeados nidos
si de la codicia chorreara
lo que a la miseria se le ausenta
si alguna vez,
sus largas, estiradas con chicles de vereda en zapatos andrajosos, eternas, porque se muerden la cola, noches, hubiesen sido
nuestros suaves días
algodonados días de azúcar...
con sabanas y cubre-camas suaves
con agua limpia, con padres y madres,
hoy no habría un des-almado pordiosero
que vaga por las avenidas, que toma prestado y corre, que no devuelve y no se devuelve
y se encuentra alegremente a un fortuito cara de perkin -el de la billetera vacía-
con quien porfin saciará su sed de pasta