Creo que busco crear situaciones en las que soy un verdadero culpable. La culpa, aunque no sea mía, siempre ha estado en mí. Es por eso que cuando en realidad no es mía, la expropio. Perdón por no tener y tener la culpa de lo que sucede; perdón por, a fuerza de obligación, ser yo mismo. Esto de ser más merecedor que el resto es mí bien alimentada culpa.
Desháganse de mí, deséchenme en su vertedero más cercano; asegúrense de que no respire; cercénenme las extremidades, para que después de muerto no pueda llevar a cabo acción alguna; incineren mis restos hasta ser cenizas, con tal de que muera conmigo el contagio de mí, el cual transmito mediante los mil perdones que escupo a diario.
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