que decidías frente a mi estar con él
era tan hermoso y
digno como un clavel
y como tú eras una rosa que había dejado
su espina en mi garganta
te recordé a través mi sangre
y te sentí cada vez que bebía agua
[para regarte]
y te escribí
y te llamé
y para mi nunca dejó de ser
confuso pensar que ya no me volverías a responder
porque no te volvería a ver
y que probablemente estabas ocupada
siendo más feliz que nunca
mientras yo, piedra en el zapato,
nunca podría volver a ser feliz
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