bajo la superficie de las nubes, se realizará mi funeral.
esta semana, tal vez la siguiente.
seré parte de la cadavería menos fina. podré recostar mis huesos en un colchón, dentro de un acogedor cajón de madera, de preferencia negra. acomodado antes de bajar a la tierra, unas frentes, unos dedos, unos labios, se pegarán como babosas y dejarán su grasa como una insignia de amor imperecedero.
esta semana, tal vez la siguiente.
tendré un estomago de lombrices, sabrán limarse los dientes con las astillas de mis costillas.
por fin seré el festín que tanto quise porque siempre quise ser el alimento de la felicidad ajena, aunque he de admitir que no me fue bien, siempre planté semillas que hicieron de cuerpos ajenos colmenares de moscas.
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